viernes, 8 de mayo de 2026

Toda lectura prolongada de un autor, Paul Valéry

Toda lectura prolongada de un autor, Paul Valéry

De calledelorco en mayo 6, 2026

Toda lectura prolongada de un autor dispone al lector a emitir pensamientos o formas homogéneas a las del autor, a continuarlo en otra boca. No se trata de plagio ni de imitación razonada. Pero lo leído comunica un modo, un acento, un movimiento, un sentimiento de los efectos, que se adquiere. Los resultados obtenidos son muy interesantes. No están tomados del autor, ni son siempre inferiores a los suyos, ni siempre fácilmente reconocibles, ni excluyen una actividad directa y propia del autor secundario; pueden ser más importantes.

Paul Valéry
Notas extraídas de los Cahiers de 1915
Sobre su traducción de Leonardo
Traducción: KNB

***

Empiezo a tomar notas para la conferencia que pronunciaré en el recital de Löwy. Será el domingo 18. Ya no me queda mucho tiempo para prepararme y, sin embargo, entono aquí un recitativo, como en la ópera. La razón es, simplemente, que desde hace días viene acosándome una excitación ininterrumpida y, antes del comienzo propiamente dicho, quiero escribir, medio retirado, unas pocas palabras solo para mí, con el fin de no presentarme ante el público hasta que me haya puesto un poco en marcha. En mí se alternan el frío y el calor a medida que se alternan las palabras dentro de la frase, sueño elevaciones y caídas melódicas, leo frases de Goethe como si recorriese sus acentos con todo mi cuerpo.

Franz Kafka
Diarios

lunes, 4 de mayo de 2026

Ese anarquista enamorado de un orden solar, Julio Cortázar


De calledelorco en mayo 4, 2026

Hablo de la responsabilidad del poeta, ese irresponsable por derecho propio, ese anarquista enamorado de un orden solar y jamás del nuevo orden o del slogan que hace marcar el paso a cinco o a setecientos millones de hombres en una parodia de orden, hablo de algo que disgustará profundamente a los comisarios, a los jóvenes turcos o a los guardias rojos, hablo de una condición que nadie describió mejor que John Keats en una carta que hace muchos años llamé la carta del camaleón y que merecería ser tan famosa como la "Lettre du voyant". Su preludio es perceptible en una frase escrita un año antes y como al pasar. Keats le está diciendo a su amigo Bayley que nunca ha esperado otra felicidad que la del puro presente, y agrega como al descuido: "Si un gorrión se posa junto a mi ventana, tomo parte en su existencia y picoteo en el suelo…" En octubre de 1818 el gorrión se vuelve camaleón en una carta a Richard Woodhouse: "En cuanto al carácter poético en sí… no tiene un yo, es todo y es nada: no tiene carácter, goza con la luz y con la sombra, vive en lo que le gusta, sea horrible o hermoso, excelso o humilde, rico o pobre, mezquino o elevado. Tanto se deleita en concebir a un Yago como a una Imogena. Lo que choca al virtuoso filósofo deleita al poeta camaleón… Un poeta es lo menos poético de cuanto existe; como no tiene identidad, continuamente tiende a encarnarse en otros cuerpos… El poeta no posee ningún atributo invariable; ciertamente es la menos poética de todas las criaturas de Dios".

Julio Cortázar
La vuelta al día en ochenta mundos


domingo, 3 de mayo de 2026

El poema lírico breve, Ezra Pound


De calledelorco en mayo 3, 2026

A mi entender, lo que se conoce como poema lírico breve—el tipo de poesía que ciertamente yo practico—es la parte poética de un drama el resto del cual (para mí, la parte en prosa) es abandonado a la imaginación del lector, o bien se implica o relega a una concisa nota. Capturo al personaje que me interesa en el momento en que me interesa, normalmente un instante de canto, de autoanálisis, de comprensión o revelación repentinas. Mientras que el resto de la obra me aburriría a mí y probablemente también al lector.

Ezra Pound
Carta a William Carlos Williams


viernes, 1 de mayo de 2026

Creo personalidades constantemente, Fernando Pessoa


De calledelorco en abril 30, 2026

Cada vez que viajo, viajo inmensamente. El cansancio que arrastro conmigo de un viaje en tren hasta Cascáis es como si fuera el de haber recorrido, en ese poco tiempo, los paisajes del campo y la ciudad de cuatro o cinco países.

Cada casa por la que paso, cada chalet, cada casita aislada, enjalbegada de blanco y de silencio —en cada una de ellas me imagino enseguida viviendo, primero feliz, después lleno de tedio, más tarde cansado; y siento que, tras abandonarla, arrastro conmigo una saudade enorme del tiempo que en ella viví. De manera que todos los viajes acaban en cosecha dolorosa y feliz de grandes alegrías, de tedios infinitos, de falsas saudades sin cuento.

Después, al pasar por delante de casas, de residencias, de chalets, voy viviendo en mí todas las vidas de las criaturas que viven en ellas. Vivo todas aquellas vidas domésticas al mismo tiempo. Soy el padre, la madre, los hijos, los primos, la criada y el primo de la criada, al mismo tiempo y todo junto, gracias al arte especial que tengo de sentir al mismo tiempo varias sensaciones diferentes, de vivir al mismo tiempo —y al mismo tiempo desde fuera, viéndolas, y por dentro, sintiéndolas— las vidas de varias criaturas.

Creé en mí varias personalidades. Creo personalidades constantemente. Cada sueño mío pasa a encarnarse de inmediato, nada más aparecer soñado, en otra persona que pasa a soñarlo y que ya no soy yo.

Para crear me destruí; tanto me exterioricé dentro de mí que en mi interior no existo sino exteriormente. Soy la escena desnuda por donde pasan varios actores representando diferentes obras.

Fernando Pessoa
Libro del desasosiego

miércoles, 29 de abril de 2026

Vi a un pobre saltimbanqui, Charles Baudelaire


De calledelorco en octubre 12, 2025

Yo siempre digo que Clarice Lispector es la escritora más grande del siglo XX. Luego me digo, con un poco de remordimiento, que al decir eso es como si matara a muchos escritores grandísimos a los que amo. Así que, cuando digo siglo XX, en el fondo me doy cuenta de que quizá quiero decir siglo XXI. En realidad, es la escritora de hoy y de mañana.

No conocía a Clarice Lispector. Había oído su nombre, pero nunca había leído nada suyo. Una joven brasileña vino a verme para pedirme dirigir una tesis sobre ella. Era Regina Machado, que con el tiempo se convertiría en su traductora. Para orientarme, me trajo unos pequeños fragmentos de texto traducidos por ella misma, y me parecieron magníficos. Al mismo tiempo, eran tan breves que no me atreví a fiarme del todo de lo que leía. Me dije: si este pequeño fragmento de texto se parece a una obra entera, entonces es realmente el tesoro del mundo. No lo creí del todo.

Y justo entonces, las Éditions des Femmes, donde yo había empezado a publicar, me informaron de que iban a editar un libro de Clarice Lispector. Esperé ese libro con enorme curiosidad. Y resultó ser La pasión según G.H.

Y sí: la iluminación que había tenido al leer aquel primer fragmento no me engañó. Era realmente el tesoro del mundo. Sentí entonces una felicidad extraordinaria. Diría que, dentro de la categoría de la felicidad simbólica, fue sin duda la más grande de mi vida. Era el descubrimiento de una obra inmensa.

No tenía nada que decirle, salvo gracias. Es una mujer que encarna una promesa. Es decir, si existe Clarice Lispector, es como un descubrimiento científico: promete otra cosa. Uno se dice entonces que existen otros mundos, otras mujeres, y otras escrituras. Es, en el fondo, una mensajera de alegría.

De hecho, cuando la leí, ya era para mí una escritora de la eternidad. Ni siquiera pensé que fuera contemporánea. Creo que eso también fue lo que más me conmovió al leerla. Me dolió de verdad. Estaba loca de alegría, pero también loca de dolor".

Hélène Cixous
Variation III, 4 de julio de 1983

***

Écoutez: Clarice Lispector. Clarice arrive premièrement comme ceci; en nous sautant dessus, au devant de nous, flèche, vit, vole, panthère et se pose. La couleur de son nom en mouvement est évidemment lispectorienne: une orange légèrement pourprée peau de clémentine. Mais si l’on prend son nom dans les mains délicates et si on le déplie et le dépluche en suivant attentivement les indications des gousses, selon sa nature intime, il y a là des dizaines de petits cristaux efflorescents, qui se réfléchissent ensemble dans toutes les langues où passent les femmes. Claricelispector. Clar. Ricelis. Celis. Lisp. Clasp. Clarlisp. Clarlisp. – Clar – Spec – Tor – Lis – les – lisp – Larice – Ricepector – clarinspector – claror – listor – rire – clarire – respect – rispect – clarispect – Ice – Clarici – O Clarice tu es toi même les voix de la lumière, l’iris, le regard, l’éclair, l’éclairis orange autour de notre fenêtre.

Hélène Cixous
L'heure de Clarice Lispector


Vi a un pobre saltimbanqui, Charles Baudelaire


De calledelorco en noviembre 20, 2025

Al extremo, al último extremo de la fila de barracas, como si, vergonzoso, se hubiera él mismo desterrado de todos aquellos esplendores, vi a un pobre saltimbanqui, encorvado, caduco, decrépito, a la ruina de un hombre, recostado en un poste de su choza; choza más miserable que la del salvaje embrutecido, harto bien iluminada todavía en su desolación por dos cabos de vela corridos y humeantes.

Por doquiera, gozo, lucro, liviandad; por doquiera, certidumbre del pan de mañana; por doquiera, explosión frenética de la vitalidad. Aquí, miseria absoluta, miseria embozada, para colmo de horror, en harapos, cómicos, en contraste traído, más que por el arte, por la necesidad. ¡No se reía aquel desgraciado! No lloraba, no bailaba, no gesticulaba, no gritaba, no cantaba ninguna canción, alegre ni lamentable, ni imploraba tampoco. Estaba mudo, inmóvil; había renunciado, abdicado… Su destino estaba cumplido.

Pero, ¡qué mirada profunda, inolvidable, paseaba por el gentío y las luces, cuyas olas movedizas iban a pararse a pocos pasos de su repulsiva miseria! Sentí que la mano terrible de la histeria me oprimía la garganta, y me pareció que me ofuscaban los ojos lágrimas rebeldes, de las que se niegan a caer.

¿Qué haría yo? ¿Para qué preguntar al infortunado qué curiosidad, qué maravilla podría enseñar en aquellas tinieblas malolientes detrás de la cortina desgarrada? No me atrevía, a la verdad; y aunque la razón de mi timidez haya de moveros a risa, confesaré que temí humillarle. Acababa por fin de resolverme a dejar al paso algún dinero en una tabla de aquéllas, esperando que adivinara mi intento, cuando un gran reflujo de gente, causado no sé por qué perturbación, hubo de arrastrarme lejos de allí.

Y al marcharme, obsesionado por aquella visión, traté de analizar mi dolor súbito, y me dije: ¡Acabo de ver la imagen del literato viejo, superviviente de la generación de que fue entretenimiento brillante; del poeta viejo sin amigos, sin familia, sin hijos, degradado por la miseria y por la ingratitud pública, en la barraca donde no quiere entrar ya la gente olvidadiza!

Charles Baudelaire
"El viejo saltimbanqui"
El spleen de París
Traducción: Enrique Díez-Canedo