lunes, 27 de enero de 2025

Cosas que me gustan, Susan Sontag




De calledelorco en enero 27, 2025

Cosas que me gustan: los incendios, Venecia, el tequila, las puestas de sol, los bebés, las películas mudas, las alturas, la sal gruesa, los sombreros de copa, los perros de pelo largo, las maquetas de barcos, la canela, los edredones de plumas, los relojes de bolsillo, el olor a hierba recién cortada, el lino, Bach, los muebles Luis XIII, el sushi, los microscopios, las habitaciones amplias, ups, las botas, el agua potable, los dulces de azúcar de arce.

Cosas que me desagradan: dormir sola en un apartamento, el frío, las parejas, los partidos de futbol americano, la natación, las anchoas, los bigotes, los gatos, los paraguas, ser fotografiada, el sabor del regaliz, lavarme el pelo (o que me lo laven), usar un reloj de pulsera, dar una conferencia, los puros, escribir cartas, ducharme, Robert Frost, la comida alemana.

Cosas que me gustan: el marfil, los jerséis, los dibujos arquitectónicos, orinar, la pizza (el pan romano), hospedarme en hoteles, los clips, el color azul, los cinturones de cuero, hacer listas, los coches cama, pagar las facturas, las cuevas, ver patinaje sobre hielo, hacer preguntas, tomar taxis, el arte de Benín, las manzanas verdes, el mobiliario de oficina, los judíos, los eucaliptos, los cortaplumas, los aforismos, las manos.

Cosas que me desagradan: la televisión, los frijoles, los hombres velludos, los libros de bolsillo, estar de pie, los juegos de cartas, los apartamentos sucios o desordenados, las almohadas bajas, estar al sol, Ezra Pound, las pecas, la violencia en las películas, que me pongan gotas en los ojos, el pastel de carne, las uñas pintadas, el suicidio, lamer sobres, el ketchup, las traversins [almohadas cilíndricas], las gotas para la nariz, la Coca-Cola, los alcohólicos, hacer fotografías.

Cosas que me gustan: los tambores, los claveles, los calcetines, los guisantes crudos, masticar caña de azúcar, los puentes, Durero, las escaleras mecánicas, el calor, el esturión, las personas altas, los postres, las paredes blancas, los caballos, las máquinas de escribir eléctricas, las cerezas, los muebles de mimbre / de ratán, sentarme con las piernas cruzadas, las rayas, los ventanales, el eneldo fresco, leer en voz alta, ir a las librerías, las habitaciones poco amuebladas, bailar, Ariadne auf Naxos.

Susan Sontag
La conciencia uncida a la carne
Diaros de madurez, 1964-1980
Traducción: Aurelio Major
Editorial: Random House


viernes, 17 de enero de 2025

Clases de oscuridad, César Aira






De calledelorco en enero 17, 2025

Cuando leo las oscuridades, con frecuencia impenetrables, de poetas que admiro, como Lezama Lima o Wallace Stevens, y pienso en el contraste con lo que escribo yo, tan claro, tan movilizado por la lógica de la explicación y la comprensión, no puedo evitarlo: me encuentro antipoético, servil para con el lector, demagógico, frente a la altivez aristocrática de los poetas. Me consuelo pensando que yo practico otra clase de oscuridad, quizás no menos oscura, y es la que se construye con sucesivas claridades que no terminan de crear una claridad general sino quedan a la espera…

Pero la oscuridad de los poetas no es lo único que envidio, en el campo de la literatura. No terminaría nunca de hacer la lista. La literatura parece hecha para eso, tantas son las cualidades que se ponen en juego, y tantas son las excelencias que se han acumulado. Por ejemplo, querría tener la claridad de esos relatos en los que pasan hechos simplemente, sin reflexiones ni comentarios ni referencias a los mecanismos literarios (como en lo que escribo yo). Me hace avergonzar de mis infatuaciones de ingenio, de invención, frente al autor de esas narraciones prístinas desentendido de vanos narcisismos, elegantísimo. En su claridad sin sombras está agazapada una oscuridad discreta, que es muy difícil de ver.

César Aira
Ideas diversas

Editorial: blatt & ríos


jueves, 16 de enero de 2025

La literatura es un arte de mestizaje, Le Clézio





De calledelorco en enero 15, 2025

La otra función de la lengua (tanto si se trata de una lengua con una dilatada tradición literaria como de una lengua más viva, más oral) también reside en el mestizaje. A este respecto, me gustaría mencionar una investigación que hice hace tiempo, cuando estaba preparando el doctorado de Literatura Moderna en la Universidad de Niza. El autor al que había decidido estudiar era Isidore Ducasse, más conocido por el seudónimo de Conde de Lautréamont, autor de un único poema titulado Los cantos de Maldoror.

Lo de Lautréamont surgió porque necesitaba un tema para la tesis y había estudiado a Michaux, y cuando lees a Henri Michaux, inevitablemente acabas orientándote hacia una de sus fuentes de inspiración: Lautréamont. Lautréamont fue el alumno díscolo de la literatura francesa. No dejó ningún rastro visual (no existe ninguna foto suya). A veces, alguien saca una foto y dice: “Aquí está, es él”, pero en realidad no es él, es una foto que apareció en un baúl viejo, pero no pone que sea Isidore Ducasse, Conde de Lautréamont, solo es una foto.

Así pues, no existe ninguna imagen de Lautréamont, aunque sí unas poquitas cartas, y por eso hay quien ha llegado incluso a dudar de su existencia. Además, nació en Uruguay, y su primera lengua fue el francés cruzado con el español. Lo criaron unas amas que hablaban español. Era una persona mestiza, totalmente mestiza, y a mí me resulta no poco interesante porque, como no había dejado ningún rastro, yo podía meter todo lo que quisiera en su obra y en su personaje. Metí todo lo que quería meter. Pero creo que haber realizado aquella investigación sobre los orígenes plurales de la lengua de Lautréamont, sobre cómo jugaba con las imágenes y mezclaba las referencias (todas las manipulaciones y trampas abundan en su poesía), me ayudó a comprender que la literatura es, más que cualquier otra cosa, un arte de mezcla y de mestizaje. El propio Lautréamont lo dijo en los Poemas 1 y 2 de su antología de aforismos: “La poesía no puede escribirla uno, sino todos”.

J.M.G. Le Clézio
Identidad nómada
Traducción: María Teresa Gallego Urrutia
Editorial Lumen


miércoles, 11 de diciembre de 2024

Desearía desvelar, Henri Michaux

 






De calledelorco 

Desearía desvelar lo “normal”, lo desconocido, lo insospechado, lo increíble, la enormidad normal. Lo anormal me lo ha dado a conocer. Lo que ocurre, la prodigiosa cantidad de operaciones que a lo largo de la hora más apacible llega a realizar el hombre más vulgar, sin apenas darse cuenta, sin prestarle la menor atención, como un trabajo rutinario que sólo le interesa por su rendimiento y no por sus mecanismos, sin embargo maravillosos, bastante más maravillosos que esas ideas de las que tanto se enorgullece, y a menudo tan mediocres, manidas e indignas de ese aparato fuera de lo corriente que las descubre y maneja. Desearía desvelar los mecanismos complejos que hacen que el hombre sea, ante todo, un operador.

Henri Michaux
Las grandes pruebas del espíritu 
y las innumerables pequeñas


lunes, 2 de diciembre de 2024

Un muelle barrido por la tempestad, Samuel Beckett De calledelorco en diciembre 1, 2024







En 1946, regresa a Irlanda y durante ese viaje experimenta aquella convulsión que modificó radicalmente su manera de enfocar la escritura y su concepción del relato.
- Esta toma de conciencia ¿fue progresiva o fulgurante?
Habla de crisis, de instantes de súbita revelación.
- Hasta ese momento había creído que podía confiar en el conocimiento. Que debía equipararme en el plano intelectual. Aquel día todo se desmoronó.
Sus propias palabras me vienen a los labios: "Escribí Molloy y lo que sigue el día en que comprendí mi estupidez. Entonces me puse a escribir las cosas que siento".
Sonríe inclinando la cabeza.
Era de noche. Como tantas veces, erraba solitario y se encontró en la punta de un muelle barrido por la tempestad. Entonces pareció que todo recuperaba su lugar: años de dudas, de búsquedas, de preguntas, de fracasos (unos días después cumpliría cuarenta años), cobraron de pronto sentido y la visión de lo que tendría que realizar se le impuso como una evidencia.
- Entreví el mundo que debía crear para poder respirar.
Empezó Molloy cuando todavía estaba junto a su madre. Lo siguió en París, después en Menton, donde un amigo irlandés le había prestado una casa. Pero una vez acabada la primera parte, no sabía cómo continuar.
Ya no pasaba los apuros de los años anteriores, pero todo seguía siendo difícil. Y así, en la primera página del manuscrito de Molloy, figuran las siguientes palabras: "Como último recurso".
Seguidamente, hasta 1950, arrastrado por un verdadero frenesí creador, escribió MolloyMalone muereEsperando a GodotEl innumerableTextos para nada, que son las únicas obras que merecen su aprobación. Considera que los textos posteriores a 1950 sólo son intentos. Que posiblemente sólo en el teatro hay páginas algo superiores al resto.

Charles Juillet
Encuentros con Samuel Beckett
Traducción: Julia Escobar
Editorial: Siruela


domingo, 17 de noviembre de 2024

Calle del Orco Usted es el Saint-John Perse de la novela, Romain Gary




Querido Patrick,

Me gustó mucho Calle de las tiendas oscuras. Realmente mucho. Es sobrecogedora. Diferente a todo. Usted es el Saint-John Perse de la novela. Es una creación poética ex nihilo y una forma asombrosa de hacer realista y humano lo fantástico social, cuando podría haber terminado en el esteticismo. Más exactamente, es la primera vez que leo un libro que, partiendo del esteticismo, llega a un realismo humano convincente y conmovedor. He dicho muchas veces que llegaría lejos, esta vez, lo ha logrado. Es algo más y diferente a "un tour de force", cuando todo era dificultad. Cuando terminé la novela, tuve ganas de escribir. Para mí, ese es el verdadero criterio de valor en una lectura.

Estoy feliz por usted, con afecto

Romain Gary
31 de agosto de 1978
Álbum Modiano. L'Herne