No quedaba, en suma, más que una certeza, una sola; al menos, así aparecía para seres como yo. Pero no estaba solo. Solo quedaba una cosa verdaderamente intangible, algo contra lo cual ninguna objeción podía sostenerse: era la impresión que nos producía la naturaleza o las obras de arte; en definitiva, la impresión de naturaleza estética, si se quiere. La impresión de belleza—empleemos el término tal cual—era para nosotros algo que nada podía derribar: era una certeza absoluta. Si una obra me gusta, si un espectáculo, un paisaje, un ser cualquiera me provoca un efecto de una cierta índole, que no apela a ninguna teoría, que no requiere dialéctica alguna, que se impone por sí mismo, que me colma, que se hace desear por sí mismo y que, además de hacerse desear, abre en mí, despierta en mí un nuevo apetito: el de hacer algo en esa misma dirección… Paul Valéry, *** En tanto que nuestro goce o nuestra alegría es fuerte, fuerte como un hecho, la existencia y la formación del medio, de la obra generadora, de nuestra sensación, nos parecen accidentales. Esta existencia se nos presenta como el efecto de un azar extraordinario, de un don suntuoso de la fortuna, y es en lo que (no olvidemos fijarnos en ello) se descubre una analogía particular entre este efecto de una obra de arte y el de ciertos aspectos de la naturaleza: accidente geológico, o combinaciones pasajeras de luz y de vapor en el cielo de la tarde”. Paul Valéry |
martes, 4 de febrero de 2025
Un don suntuoso de la fortuna, Paul Valéry De calledelorco en febrero 3, 2025
lunes, 27 de enero de 2025
Cosas que me gustan, Susan Sontag
Cosas que me gustan: los incendios, Venecia, el tequila, las puestas de sol, los bebés, las películas mudas, las alturas, la sal gruesa, los sombreros de copa, los perros de pelo largo, las maquetas de barcos, la canela, los edredones de plumas, los relojes de bolsillo, el olor a hierba recién cortada, el lino, Bach, los muebles Luis XIII, el sushi, los microscopios, las habitaciones amplias, ups, las botas, el agua potable, los dulces de azúcar de arce. Cosas que me desagradan: dormir sola en un apartamento, el frío, las parejas, los partidos de futbol americano, la natación, las anchoas, los bigotes, los gatos, los paraguas, ser fotografiada, el sabor del regaliz, lavarme el pelo (o que me lo laven), usar un reloj de pulsera, dar una conferencia, los puros, escribir cartas, ducharme, Robert Frost, la comida alemana. Cosas que me gustan: el marfil, los jerséis, los dibujos arquitectónicos, orinar, la pizza (el pan romano), hospedarme en hoteles, los clips, el color azul, los cinturones de cuero, hacer listas, los coches cama, pagar las facturas, las cuevas, ver patinaje sobre hielo, hacer preguntas, tomar taxis, el arte de Benín, las manzanas verdes, el mobiliario de oficina, los judíos, los eucaliptos, los cortaplumas, los aforismos, las manos. Cosas que me desagradan: la televisión, los frijoles, los hombres velludos, los libros de bolsillo, estar de pie, los juegos de cartas, los apartamentos sucios o desordenados, las almohadas bajas, estar al sol, Ezra Pound, las pecas, la violencia en las películas, que me pongan gotas en los ojos, el pastel de carne, las uñas pintadas, el suicidio, lamer sobres, el ketchup, las traversins [almohadas cilíndricas], las gotas para la nariz, la Coca-Cola, los alcohólicos, hacer fotografías. Cosas que me gustan: los tambores, los claveles, los calcetines, los guisantes crudos, masticar caña de azúcar, los puentes, Durero, las escaleras mecánicas, el calor, el esturión, las personas altas, los postres, las paredes blancas, los caballos, las máquinas de escribir eléctricas, las cerezas, los muebles de mimbre / de ratán, sentarme con las piernas cruzadas, las rayas, los ventanales, el eneldo fresco, leer en voz alta, ir a las librerías, las habitaciones poco amuebladas, bailar, Ariadne auf Naxos. Susan Sontag |
viernes, 17 de enero de 2025
Clases de oscuridad, César Aira
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jueves, 16 de enero de 2025
La literatura es un arte de mestizaje, Le Clézio
La otra función de la lengua (tanto si se trata de una lengua con una dilatada tradición literaria como de una lengua más viva, más oral) también reside en el mestizaje. A este respecto, me gustaría mencionar una investigación que hice hace tiempo, cuando estaba preparando el doctorado de Literatura Moderna en la Universidad de Niza. El autor al que había decidido estudiar era Isidore Ducasse, más conocido por el seudónimo de Conde de Lautréamont, autor de un único poema titulado Los cantos de Maldoror. Lo de Lautréamont surgió porque necesitaba un tema para la tesis y había estudiado a Michaux, y cuando lees a Henri Michaux, inevitablemente acabas orientándote hacia una de sus fuentes de inspiración: Lautréamont. Lautréamont fue el alumno díscolo de la literatura francesa. No dejó ningún rastro visual (no existe ninguna foto suya). A veces, alguien saca una foto y dice: “Aquí está, es él”, pero en realidad no es él, es una foto que apareció en un baúl viejo, pero no pone que sea Isidore Ducasse, Conde de Lautréamont, solo es una foto. Así pues, no existe ninguna imagen de Lautréamont, aunque sí unas poquitas cartas, y por eso hay quien ha llegado incluso a dudar de su existencia. Además, nació en Uruguay, y su primera lengua fue el francés cruzado con el español. Lo criaron unas amas que hablaban español. Era una persona mestiza, totalmente mestiza, y a mí me resulta no poco interesante porque, como no había dejado ningún rastro, yo podía meter todo lo que quisiera en su obra y en su personaje. Metí todo lo que quería meter. Pero creo que haber realizado aquella investigación sobre los orígenes plurales de la lengua de Lautréamont, sobre cómo jugaba con las imágenes y mezclaba las referencias (todas las manipulaciones y trampas abundan en su poesía), me ayudó a comprender que la literatura es, más que cualquier otra cosa, un arte de mezcla y de mestizaje. El propio Lautréamont lo dijo en los Poemas 1 y 2 de su antología de aforismos: “La poesía no puede escribirla uno, sino todos”. J.M.G. Le Clézio |
miércoles, 11 de diciembre de 2024
Desearía desvelar, Henri Michaux
Desearía desvelar lo “normal”, lo desconocido, lo insospechado, lo increíble, la enormidad normal. Lo anormal me lo ha dado a conocer. Lo que ocurre, la prodigiosa cantidad de operaciones que a lo largo de la hora más apacible llega a realizar el hombre más vulgar, sin apenas darse cuenta, sin prestarle la menor atención, como un trabajo rutinario que sólo le interesa por su rendimiento y no por sus mecanismos, sin embargo maravillosos, bastante más maravillosos que esas ideas de las que tanto se enorgullece, y a menudo tan mediocres, manidas e indignas de ese aparato fuera de lo corriente que las descubre y maneja. Desearía desvelar los mecanismos complejos que hacen que el hombre sea, ante todo, un operador. Henri Michaux |
lunes, 2 de diciembre de 2024
Un muelle barrido por la tempestad, Samuel Beckett De calledelorco en diciembre 1, 2024
En 1946, regresa a Irlanda y durante ese viaje experimenta aquella convulsión que modificó radicalmente su manera de enfocar la escritura y su concepción del relato. Charles Juillet |