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miércoles, 22 de abril de 2026
Danzar con cadenas, Friedrich Nietzsche
Una actividad de comentario proliferante, Roland Barthes
Una actividad de comentario proliferante, Roland Barthes
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martes, 11 de noviembre de 2025
Leer a Proust es escribirlo, Marguerite Duras De calledelorco en octubre
El esfuerzo de Proust consiste en mostrar aquello que él, personalmente, ha conocido. Pero bastaría un leve desliz, un mínimo desplazamiento, para que lo que le ocurrió no hubiera sucedido, o hubiera ocurrido a alguien distinto de él. El esfuerzo de Joyce, en cambio, es una refutación absoluta de los valores que lo precedieron. Joyce crea una semántica nueva de la sensibilidad del escritor frente al mundo. Nada de eso ocurre en Proust. Proust no quiso crear ni transformar la novela moderna. De ahí, sin duda, proviene esa sensación profunda de un futurismo constante en su obra, un futurismo que nos concierne. Siempre se tiene la impresión de que uno podría continuar, prolongar el relato proustiano con el suyo propio. Quiero decir que sus novelas están abiertas, las puertas permanecen abiertas. El lector actual de Proust —aquel que está descubriéndolo— tiene esa experiencia. Borges decía que Shakespeare no existía, que Shakespeare era el lector de Hamlet en el momento de la lectura. Shakespeare soy yo cuando leo Hamlet. Pues bien, encuentro que esa magnífica boutade se aplica admirablemente a Proust. Proust soy yo cuando leo A la sombra de las muchachas en flor. En ese sentido podría decirse que leer a Proust es, de algún modo, escribirlo. Se tiene la sensación de la escritura. Uno participa, en suma, tanto del mundo de Proust como de su creación. *** La enseñanza mayor de Proust es su existencia misma. Que en el mundo moderno haya podido darse una vocación semejante, absoluta, en el espacio y en el tiempo, ya es suficiente. Para mí, ahí está lo esencial. Marguerite Duras |
viernes, 3 de octubre de 2025
Todo lenguaje es siempre terrorista, Roland Barthes
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martes, 9 de septiembre de 2025
No separar la escritura de la vida, Georges Perec De calledelorco en septiembre 8, 2025
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jueves, 4 de septiembre de 2025
Una mano que agarra una muñeca, Jakuta Alikavazovic De calledelorco en agosto 31, 2025
Entrevistador: El punto y coma, ¿dónde hay que colocarlo… muy brevemente? Jakuta Alikavazovic: Ya no recuerdo quién decía: “El punto y coma, no hay que usarlo nunca, jamás. No es ni un punto ni una coma. Y por eso mismo, no tiene ninguna razón de existir.” Y justamente… es por eso que es extraordinario. El punto y coma crea una respiración, pone una pequeña distancia con lo que acaba de ser dicho… pero manteniendo un vínculo. Es un poco difuso, sí. Pero en esa indefinición hay una libertad de asociación completamente loca. Y no es de extrañar que Virginia Woolf, por ejemplo, haya usado tanto y tan bien el punto y coma, porque una impresión llama a otra. El vínculo no es evidente al principio, pero emerge en ese tiempo de pausa. Es como una foto que se revela en un baño, a la antigua… algo termina por aparecer. Entrevistador: Y entonces… ¿qué diferencia hay entre el punto y coma y… he olvidado el nombre… la raya? Jakuta Alikavazovic: Ah, la raya es otra cosa. Hay un poco más de guillotina en la raya. Es más mordaz. Corta. Cae, así, de golpe. Un día, un escritor me dijo, hablando de mis puntos y coma: “Son como unas manos que agarran una muñeca.” En ese momento pensé: ¿pero qué es esta historia? Y ahora… lo pienso cada vez que pongo un punto y coma. Sí, una mano que agarra una muñeca. Es estupendo. Entrevistador: Es hermoso. Jakuta Alikavazovic |