jueves, 23 de abril de 2026

Leer a Proust es escribirlo, Marguerite Duras


El esfuerzo de Proust consiste en mostrar aquello que él, personalmente, ha conocido. Pero bastaría un leve desliz, un mínimo desplazamiento, para que lo que le ocurrió no hubiera sucedido, o hubiera ocurrido a alguien distinto de él. El esfuerzo de Joyce, en cambio, es una refutación absoluta de los valores que lo precedieron. Joyce crea una semántica nueva de la sensibilidad del escritor frente al mundo. Nada de eso ocurre en Proust.

Proust no quiso crear ni transformar la novela moderna. De ahí, sin duda, proviene esa sensación profunda de un futurismo constante en su obra, un futurismo que nos concierne. Siempre se tiene la impresión de que uno podría continuar, prolongar el relato proustiano con el suyo propio. Quiero decir que sus novelas están abiertas, las puertas permanecen abiertas. El lector actual de Proust —aquel que está descubriéndolo— tiene esa experiencia.

Borges decía que Shakespeare no existía, que Shakespeare era el lector de Hamlet en el momento de la lectura. Shakespeare soy yo cuando leo Hamlet. Pues bien, encuentro que esa magnífica boutade se aplica admirablemente a Proust. Proust soy yo cuando leo A la sombra de las muchachas en flor.

En ese sentido podría decirse que leer a Proust es, de algún modo, escribirlo. Se tiene la sensación de la escritura. Uno participa, en suma, tanto del mundo de Proust como de su creación.

***

La enseñanza mayor de Proust es su existencia misma. Que en el mundo moderno haya podido darse una vocación semejante, absoluta, en el espacio y en el tiempo, ya es suficiente. Para mí, ahí está lo esencial.

Marguerite Duras
Cincuentenario de la publicación
de 
Por el camino de Swann

Don Quijote es nuestro hermano, Lydie Salvayre

miércoles, 22 de abril de 2026

Danzar con cadenas, Friedrich Nietzsche


De calledelorco en abril 10, 2026

Danzar con cadenas.—Ante todo artista, poeta o escritor griego, hemos de preguntarnos: ¿cuál es la nueva traba que se impone y que hace que resulte seductora a los ojos de sus contemporáneos (logrando así tener imitadores)? Pues lo que llamamos «invención» (en el dominio de la métrica, por ejemplo) es siempre uno de esos obstáculos que se impone uno a sí mismo. «Danzar con cadenas»: lo que quieren mostrarnos es su esfuerzo por mirar las dificultades frente a frente y extender luego sobre ellas la ilusión de la facilidad. Ya en Homero se observa un conjunto de fórmulas y de reglas transmitidas en el relato épico, en medio de las cuales había que danzar, y él mismo añadió de su propia cosecha nuevas convenciones para los poetas venideros. Ésta fue la escuela donde se educaron los poetas griegos: primero, dejarse imponer por los poetas anteriores una múltiple disciplina; después, añadir la invención de nuevos obstáculos y superarlos con donaire, para que se admiraran las dificultades y el triunfo.

Friedrich Nietzsche
El caminante y su sombra
Traducción: Luciano de Mantua

Una actividad de comentario proliferante, Roland Barthes

Una actividad de comentario proliferante, Roland Barthes

De calledelorco en abril 20, 2026

He tenido en cierto modo la idea de que hoy podríamos concebir perfectamente una época en la que ya no se escribirían obras en el sentido tradicional del término, sino que se reescribirían sin cesar las obras del pasado, "sin cesar" en el sentido de "perpetuamente": es decir, que en el fondo habría una actividad de comentario proliferante, en constante ramificación y reiteración, que sería verdaderamente la forma de escritura propia de nuestro tiempo.

Roland Barthes
Entrevista con Stephen Heath, 1971

martes, 11 de noviembre de 2025

Leer a Proust es escribirlo, Marguerite Duras De calledelorco en octubre

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El esfuerzo de Proust consiste en mostrar aquello que él, personalmente, ha conocido. Pero bastaría un leve desliz, un mínimo desplazamiento, para que lo que le ocurrió no hubiera sucedido, o hubiera ocurrido a alguien distinto de él. El esfuerzo de Joyce, en cambio, es una refutación absoluta de los valores que lo precedieron. Joyce crea una semántica nueva de la sensibilidad del escritor frente al mundo. Nada de eso ocurre en Proust.

Proust no quiso crear ni transformar la novela moderna. De ahí, sin duda, proviene esa sensación profunda de un futurismo constante en su obra, un futurismo que nos concierne. Siempre se tiene la impresión de que uno podría continuar, prolongar el relato proustiano con el suyo propio. Quiero decir que sus novelas están abiertas, las puertas permanecen abiertas. El lector actual de Proust —aquel que está descubriéndolo— tiene esa experiencia.

Borges decía que Shakespeare no existía, que Shakespeare era el lector de Hamlet en el momento de la lectura. Shakespeare soy yo cuando leo Hamlet. Pues bien, encuentro que esa magnífica boutade se aplica admirablemente a Proust. Proust soy yo cuando leo A la sombra de las muchachas en flor.

En ese sentido podría decirse que leer a Proust es, de algún modo, escribirlo. Se tiene la sensación de la escritura. Uno participa, en suma, tanto del mundo de Proust como de su creación.

***

La enseñanza mayor de Proust es su existencia misma. Que en el mundo moderno haya podido darse una vocación semejante, absoluta, en el espacio y en el tiempo, ya es suficiente. Para mí, ahí está lo esencial.

Marguerite Duras
Cincuentenario de la publicación
de 
Por el camino de Swann
RTF, 1963


viernes, 3 de octubre de 2025

Todo lenguaje es siempre terrorista, Roland Barthes


De calledelorco en octubre 2, 2025

Estoy convencido de que existe una pluralidad de críticas que no solo es posible, sino también deseable, e incluso casi inevitable. Hablo de una pluralidad de críticas en el sentido fuerte en que hoy se habla de «coexistencia pacífica de los regímenes». No se trata, por tanto, de un asunto menor. Esta pluralidad de críticas no debe concebirse en un espíritu relativista, condescendiente o, en última instancia, liberal, sino más bien como la necesidad de hacer coexistir en el mundo actual distintos lenguajes críticos.

La crítica es un lenguaje, y sus criterios no son por lo tanto de verdad, sino de validez, como dicen los lógicos. Es la coherencia de los elementos de un lenguaje lo que hace que dicho lenguaje exista mucho más que aquello que dice, que su contenido. Todo lenguaje, a mi modo de ver, por el hecho mismo de ser un lenguaje, es siempre terrorista. Forma un todo y se impone como una forma de terror.

Roland Barthes
Tribune des critiques, 1964