domingo, 2 de julio de 2023

Latidos de un rosal meditativo by L'ALTRANGE



Enviado el 2 de julio 2023

La semana pasada hice un envío acerca de ciertas distinciones que pasan desapercibidas entre dar y recibir. Así como acerca del agradecimiento, una condición sobre la que la mayoría tiene una idea equivocada.

Aunque el de hoy no aborda ninguno de esos temas, guarda cierta relación.

A través de estos domingos se van tejiendo una serie de intercambios y de relaciones en las que de pronto un lector se convierte en autor. En realidad ya lo era pero digamos que asume la responsabilidad de su voz dentro de este espacio.

El lector-autor que me corresponde y me sorprende con sus devoluciones, es decir con su diálogo productivo e imaginativo a partir de lo que entrego, vive en Barcelona y se presenta como L'ALTRANGE. Hoy nos comparte este texto que fue inspirado por la imagen capturada por el cineasta Hubert Sauper, en la que yo aparecía regando un cerezo.

Este lector detecta lo que para la mayoría pasa inadvertido y descubre la misteriosa relación entre REGAR y REZAR.

Y yo le pregunto, antes de dejarlos con él y la lectura de su maravilloso texto Latidos de un rosal meditativo: 

¿Se puede regar una rosa en el desierto?







martes, 27 de junio de 2023

CUATRO MIL NOVECIENTOS CUARENTA Y UNO

 





Ayer trajeron pechugas de Mercadona y creo que estaban podridas, yo he probado un mordisco de una que ya estaba cocinada y me ha parecido incomible, muy mal sabor.

Era mucho más feliz y comía mejor cuando hacía macrobiótica, tengo que volver a mis buenas costumbres, me encontraba mucho mejor.

Ahora estoy tan ocupada yendo al ambulatorio y con el coche roto que aunque me voy encontrando mejor, no encuentro el modo y el tiempo para ocuparme de la casa y eso se nota.

Lacasa requiere un esfuerzo para que todo funcione y el esfuerzo requiere tiempo y salud y a mí me faltan ambas cosas.




lunes, 26 de junio de 2023

Caminar por París significa avanzar hacia mí, Julio Cortázar





calledelorco

Jun 26

Cuando podía pasear por Buenos Aires, y cada vez que paseo aquí por París, solo, sobre todo de noche, sé muy bien que no soy el mismo que, durante el día, lleva una vida común y corriente. No quiero hacer romanticismo barato, no quiero hablar de estados alterados. Pero es evidente que ese hecho de ponerse a caminar por una ciudad como París o Buenos Aires durante la noche, que ese estado ambulatorio en el que en un momento dado dejamos de pertenecer al mundo ordinario, me sitúa con respecto a la ciudad y sitúa a la ciudad con respecto a mí en una relación que a los surrealistas les gustaba llamar ‘privilegiada’. Es decir que, en ese preciso momento, se producen el pasaje, el puente, las ósmosis, los signos, los descubrimientos. Y todo esto es lo que generó, en gran parte, lo que yo he escrito en forma de novelas o de relatos. Caminar por París – y por eso califico a París como “ciudad mítica”– significa avanzar hacia mí. Pero es imposible decirlo con palabras. Es decir que, en ese estado, en el que avanzo como un poco perdido como en una distracción que me hace observar los afiches, los carteles de los bares, la gente que pasa y establecer todo el tiempo con todo ello relaciones que componen frases, fragmentos de pensamiento, de sentimientos... Todo eso crea un sistema de constelaciones mentales y, sobre todo, de constelaciones sentimentales, que determinan un lenguaje que no puedo explicar con palabras.

Julio Cortázar
Cortázar de la A a la Z
(de una entrevista filmada)



lunes, 12 de junio de 2023

CUATRO MIL NOVECIENTOS VEINTINUEVE

 





ALGUNAS PERSONAS AFIRMAN QUE LEER Y ESCRIBIR ES LO MISMO.

Creo que no puedo estar menos de acuerdo, pero sí creo que ambas están unidas, la lectura me lleva a la escritura y viceversa.

Ultimamente leo mucho y escribo algo y pienso mucho en escribir más, porque recuerdo lo feliz que era cuando escribía como si fuera un manantial del que salín las ideas y las palabras de manera natural.

Hace tiempo que eso no sucede así, me tengo que concentrar, pensar, es decir, escribir supone cierto trabajo mental al que no estoy acostumbrada.

Sigo leyendo a Milena Busquets y dado que lo que ella escribe es un diario, me despierta las ganas de volver a las andadas, escribir como si fuera un diario.

He visto películas de varios diaristas y siempre o casi siempre me gustan, a Salvador Pániker le leí mucho y me gustó, a Tina Turner también, a Hemingway también y a otros que no recuerdo a pesar de que siempre me gustan los diarios.





domingo, 11 de junio de 2023

La montaña-que-fuma María Virginia Jaua



Enviado el 11 de junio 2023


Recibo numerosas señales que me llegan en momentos oportunos. Esto es algo que me ha ocurrido, sin embargo a veces siento que se intensifica. 

La gente las llama «coincidencias». Es su manera de darles una explicación. Prefiero utilizar la palabra «sincronicidad».

Os voy a contar una de las más recientes.

Ayer fui a dar una vuelta al Marché de la poésie (que está celebrando su edición número 40). Dio la casualidad que yo acababa de llegar a París y que un amigo muy querido con el que trabajé durante más de 10 años en la Ciudad de México, moderaba una mesa en la que participaban varios poetas del Caribe. 

Al terminar la conversación fui a saludarlo y me presentó a varias personas, entre ellas, un señor mayor.  El ambiente de esta feria de editoriales y de poetas siempre me ha parecido distendido y entrañable: es un hermoso encuentro entre poetas, editores y lectores.

Me puse a conversar con el señor mayor, me di cuenta de que tenía ganas de hablar y de contarme cosas. Al cabo de un rato, me dice que ha publicado un libro, lo saca de una bolsa y lo pone en mis manos. Sin haber si quiera leído el título, lo miro a los ojos y le pregunto con sorpresa si es para mí. Asiente y con delicadeza lo retira para dedicármelo.

Cuando me lo vuelve a entregar leo: La montagne-qui-fume. 

Veo que trata de un libro pequeño hecho de fragmentos, como me gustan (pienso). 

Luego hablamos de otras cosas. Como de la imposibilidad de percibir la vida como un fluir continuo... Y esta imposibilidad subyace en que estamos constantemente haciendo una disociación entre el pasado y el presente... Es un tema fascinante cuando lo reflexionas desde la construcción literaria.

De pronto, me preguntó si yo escribía. Asentí pero no le revelé que uno de mis libros lleva un volcán en la portada y la ceniza en su título. Tampoco le dije que llevo años coleccionando imágenes del Popocatéptl y que tengo esta hermosa captura de su más reciente actividad. Ni mucho menos se me pasó por la cabeza contarle que un hermoso libro que edité-escribí sobre México están incluidos los fragmentos más hermosos que se hayan escrito nunca sobre las montañas que fuman...

¿Para qué?

Él me entregó su libro y sé que voy a encontrar algo que -aun sin saberlo ni sospecharlo- él ha escrito para mí. 

Lo que sea, sé que será una suerte de tesoro y por tanto, del orden del secreto... al igual que la intensa actividad que se produce en el interior de todas ellas...

sábado, 10 de junio de 2023

La poesía como experiencia de vida, Miquel Martí i Pol


calledelorco

May 29

[...] Creo que no resulta nada arriesgado considerar que el poeta vive la poesía como una experiencia más de las que, a lo largo de su existencia, lo configuran como persona. No hablo, evidentemente, de la práctica de la poesía, es decir, del acto de creación concreto y limitado –o, si se quiere más sencillo, el momento de escribir un poema–, sino de la actividad poética entendida como una actitud frente a la vida. Cualquier forma de expresión artística exige una entrega total y constante, porque todas comprometen lo que es más esencial en el hombre: su propia manera de ser. Sin embargo, la poesía, siendo como es una de las que más activamente potencia la intimidad, una de las que menos elementos exteriores a sí misma necesita para realizarse, y una de las que menos proyección comercial y social tiene en el mundo de hoy (la última de las artes pobres, como decía Pere Quart), la poesía, repito, por todo lo que he dicho y, además, por operar con un instrumento tan cotidiano y vulnerable como el lenguaje, posiblemente es la forma de expresión artística que más profundamente compromete la forma de ser del hombre, y que más sustancialmente lo modifica.

Todo esto explica la afirmación que he hecho al principio del párrafo anterior, y creo que puede ayudar a situar la poesía dentro de unos límites comprensibles. Toda experiencia vital es enriquecedora; toda conmoción íntima contribuye a nuestro desarrollo profundo. De hecho, sólo crecemos verdaderamente en términos de conocimiento, y, en consecuencia, todo lo que nos acerca de una manera exigente o tenaz al proyecto de nosotros mismos contribuye a nuestra realización, una realización a la que todos aspiramos, de una forma más o menos definida, más o menos intensa. La poesía, por tanto, como experiencia de vida, aporta una dimensión trascendental al conjunto de nuestra existencia. Además, como consecuencia de su relación dialéctica con las otras experiencias, puede convertirse, y a menudo se convierte, en el eje que centra nuestra actividad vital, y, más aún, en la piedra de toque que la define y orienta. Porque difícilmente puede considerarse la poesía como una simple experiencia fugaz y anecdótica, como un hecho que es posible que tarde o temprano olvidemos: la poesía es un "estado", una manera de ser, y en tanto que expresión de nosotros mismos engloba, en cierto modo, todas las demás experiencias. La poesía, pues, es una experiencia que hay que considerar desde una doble perspectiva: la de la percepción, que nos la debe hacer concebir como una actividad más, de las muchas que realizamos a lo largo de una vida; y la de la globalización, que nos debe permitir evaluar la fuerza dinámica y modificadora que ejerce en nosotros.

Miquel Martí i Pol
Roda de Ter, febrero de 1987
“¿Qué es poesía?”
Editorial: Empúries
Traducción: KNB