lunes, 4 de mayo de 2026

Ese anarquista enamorado de un orden solar, Julio Cortázar


De calledelorco en mayo 4, 2026

Hablo de la responsabilidad del poeta, ese irresponsable por derecho propio, ese anarquista enamorado de un orden solar y jamás del nuevo orden o del slogan que hace marcar el paso a cinco o a setecientos millones de hombres en una parodia de orden, hablo de algo que disgustará profundamente a los comisarios, a los jóvenes turcos o a los guardias rojos, hablo de una condición que nadie describió mejor que John Keats en una carta que hace muchos años llamé la carta del camaleón y que merecería ser tan famosa como la "Lettre du voyant". Su preludio es perceptible en una frase escrita un año antes y como al pasar. Keats le está diciendo a su amigo Bayley que nunca ha esperado otra felicidad que la del puro presente, y agrega como al descuido: "Si un gorrión se posa junto a mi ventana, tomo parte en su existencia y picoteo en el suelo…" En octubre de 1818 el gorrión se vuelve camaleón en una carta a Richard Woodhouse: "En cuanto al carácter poético en sí… no tiene un yo, es todo y es nada: no tiene carácter, goza con la luz y con la sombra, vive en lo que le gusta, sea horrible o hermoso, excelso o humilde, rico o pobre, mezquino o elevado. Tanto se deleita en concebir a un Yago como a una Imogena. Lo que choca al virtuoso filósofo deleita al poeta camaleón… Un poeta es lo menos poético de cuanto existe; como no tiene identidad, continuamente tiende a encarnarse en otros cuerpos… El poeta no posee ningún atributo invariable; ciertamente es la menos poética de todas las criaturas de Dios".

Julio Cortázar
La vuelta al día en ochenta mundos


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